El derrumbe del comunismo en el año 1989 dio lugar a la finalización de la Guerra Fría. Ello marco el final del orden internacional bipolar establecido al culminar la Segunda Guerra Mundial. Este feliz proceso debió significar la expansión de la democracia a nivel global. Sin embargo, en los albores del siglo XXI, lejos de afianzarse, las democracias parecen estar siendo testigo de un agudo retroceso en el que líderes y dirigentes no democráticos o democráticamente electos, se comportan de manera no democráticas.
Infortunadamente, el nuevo siglo nos trae un regreso de los fundamentalismos religiosos y de visiones retrógradas y racistas propias de la época medieval que se imponen en vastas regiones del planeta y avanzan con fuerza y fanatismo.
Los atentados del 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos de América, la voladura de los trenes de Atocha en Madrid y los ataques a los buses en Londres han marcado un punto de inflexión en el accionar del terrorismo erosionando seriamente las bases del derecho internacional, del sistema de Naciones Unidas y de las sociedades occidentales.
El reverdecer de los movimientos salafistas y wahabistas en la región del Magreb y el Oriente Medio se ha apropiado del discurso totalitario favoreciendo la ejecución de operaciones criminales donde miles de ciudadanos del mundo han sido victimas inocentes del accionar del terrorismo que esta contando con el repudiable y lamentable apoyo de algunos sectores de la izquierda internacional, fundamentalmente en América Latina, Rusia y China.
La proliferación nuclear, las migraciones descontroladas, el narcotráfico, la imposición de dictaduras, el fanatismo sectario y la falta de transparencia política son pasos hacia atrás en las conquistas más importantes de la época de la post-guerra, y el resultado de ello es una erosión constante de las democracias y el consecuente y despreciable avance sobre el cercenamiento de los derechos políticos, civiles y humanos, la libertad y la agudización de la pobreza de los pueblos.
Ante tal situación y en presencia de nuevos escenarios geopolíticos. En la comprensión intelectual que democracia no sólo refiere a la posibilidad de elegir gobernantes y ser representados, sino en un sentido mucho más amplio: como aquel sistema político y social que brinda seguridad, no sólo desde el punto de vista físico, sino también económico y social, que privilegia la educación, la salud, las oportunidades, la libertad de expresión, que apoya sin miedo a la innovación, que respeta las minorías, sus culturas y sus derechos.
Desde la honestidad intelectual acompañada de la convicción mas profunda, desde este espacio se intentara aportar ideas innovadoras y soluciones al debate de los principales acontecimientos y problemáticas de la actualidad, en el firme compromiso con una democracia justa, transparente y segura para todos otorgando prioridad a la libertad y a la iniciativa individual del ser humano como tal.
Todo ello focalizado hacia la unicidad del ser humano. Despojado de cualquier complejo disfrazado de progresía, puesto que individualismo, en contraposición al colectivismo, no representa una actitud egoísta ni antisocial, sino un principio que garantiza la libertad de todo ser humano para realizarse plenamente como tal.
Esta es la razón y el objetivo de este espacio que será también un canal dedicado a la publicación de estudios, artículos y análisis propios y eventualmente de colegas y expertos de trayectoria internacional, y desde aquí estimulo a profesores universitarios, periodistas, políticos, diplomáticos, empresarios y lectores a escribir comentarios breves sobre temáticas relacionadas con el fortalecimiento de la democracia y la lucha contra el terrorismo.


